Entrevistas Durísimas

Entrevista a Diego Skanderberg

DIEGO SKANDERBERG

Tuve la rodilla fastidiada siete meses y medio. Y claro, como tenía la rodilla así, no me funcionaba ni el tobillo ni el tubillo (JeeJE).

Arrancamos con un hallazgo afortunado y que escucharéis aquí: Madrid Madrastra, himno a la ciudad que, a pesar de enésimo, resulta ser imprescindible. Una madre adoptiva de hormigón amamanta a Diego Skanderberg al son de un precioso arreglo de guitarra acústica. Madrid no es la ciudad que no duerme. Es la que no sabe dormir.

En un trabajo con momentos melódicos, descubrimos un caradura ilustrado que a pesar de todo tiene un corazón vulnerable porque de lo contrario, no podría ser poeta. Ese poeta que ametralla versos a cámara lenta y que a cada rato pide la vez en este álbum.

Skanderberg incluye breves notas de voz en las que refleja ideas, vivencias en ellas parece divagar, algo que no se permite en ninguno de los temas que completan Himnos Marginales. Más bien va directo a la yugular pasando de la arcada por la corrección a la redención por el sexo: Por muchos años que pasen, la verdad absoluta sigue estando detrás de la barra de un bar.


¿Qué nos vamos a encontrar en Himnos Marginales?

Carne, gluten, tabaco, colesterol del malo, gasolina con plomo, azúcares añadidos, aceite de palma, transgénicos, colorantes y conservantes no aprobados por la Unión Europea y brandy de marca blanca para el carajillo. Lo que se lleva ahora, como los tractores amarillos. Aparte: cinco temas deliberadamente variados, pero con un hilo conductor: que entre la línea que separa la provocación y la ofensa es divertidísimo pasar el rato haciendo un poquito de parkour. De ahí que en cada una de las letras haya margen para más de una y más de dos interpretaciones. Es lo que pretendo, al menos.

¿Cómo surgen tus letras?

Pues como le surgen (supongo) a un milénial crepuscular cualquiera, que es lo que soy yo: de una mentalidad forjada entre finales de los 80 y toda la década de los 90 resulta bastante difícil obtener letras preocupadísimas por quedar bien con nadie o comprometerse políticamente sin que te ametrallen hasta por una coma mal puesta; así que hablemos de lo de siempre con la mala leche de antaño. Que si amor, que si sexo, que si tribus urbanas, que si rebeliones contra lo antiguo y lo (post)moderno. Que si poesía destilada, que si tirar la piedra y mostrar bien en alto la mano. Hablar bastante, escuchar mucho y leer mucho más. Y todo sin palabrotas, oiga, sin palabrotas. Nada de “Parental Advisor” ni gaitas.

¿Qué nos puedes contar de la portada del disco?

Pues que aparezco yo en 2012 en un paraje del sur de Madrid durante una sesión de fotos que hicimos para el disco “Dibujando una Salida” de Clave 100, banda a la que pertenecí y en la que se basan en buena parte todos los trabajos posteriores que haya realizado, tanto en lo literario como en lo musical. Es tanto un canto al reciclaje como un homenaje expreso a mis años en dicho grupo. Que, por cierto, hay algún tributo más en la última de las canciones de Himnos Marginales…

Si ahora mismo pudiera otorgarte el poder de revivir solamente a un personaje importante histórico dentro de la música, ¿Sería para…? ¿Por qué?

Siempre que me hacían esa pregunta dudaba entre Tino Casal y Freddie Mercury… ahora que recientemente se ha ido Franco Battiato, pues elijo a este último. Su influencia en el menda no es ni mucho menos evidente, pero está por todas partes. El italiano supo, quiso y pudo hacer en la música prácticamente cualquier cosa que se pueda hacer: vanguardia, rock, pop, clásica, folklórica-étnica, tradicional, experimental, versiones, fue versionado… es probablemente uno de los artistas que casi cualquier persona diría que no es de sus favoritos, pero del que jamás cambiaría la emisora si de pronto se encuentra sonando una de sus canciones en la radio. A él escogería. Por todo eso. Y por sus letras, desde luego.

¿Como has vivido está cuarentena/confinamiento terrorífico?

Con la calma tensa que me caracteriza: soy de moverme menos que Epi y Blas en camas de velcro, pero la cabeza no me descansa ni durmiendo. Así que aproveché para leer, escribir, componer… No fue una mala época, contando con el hecho de que en lo laboral tuve bastante fortuna. Aunque poco a poco empezaba a aburrirme, a fin de cuentas creo que es importante volver al exterior para poder seguir acumulando ideas para futuros trabajos.

¿El futuro de la música en España es…? ¿Tienes en mente alguna alternativa o propuesta que realizar para las bandas nacionales?

Cansautores, trap, reguetón, repetición de ideas, toneladas de letras malas maniatadas con lo políticamente correcto… eso es lo que se vende y se trata de vender. Lejos del foco, grandes artistas de géneros clásicos que sobreviven a base de fe frente a las modas (escúchese “Y ahora qué” de Himnos Marginales) y a los que sólo les puedo decir/pedir que perseveren, que sigan con esas ilusiones y que volverán tiempos mejores.

¿Cómo os habéis planteado los conciertos en esta situación durísima?

De conciertos, poco(s). Eso además teniendo en cuenta que voy por libre y que no tengo banda de apoyo más allá de los cables que me echa Diego Gila (antiguo compañero de Clave 100), para no quedar solo ante el peligro y como un cansino de guitarrita. Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos y tendréis noticias mías.

Ya por último y para cerrar esta entrevista, Diego Skanderberg, me gustaría preguntarte si tienes algún mensaje que transmitir al gremio de artistas, toreros y caricatos excéntricos o al mundo en general. Lo que sea y se te pase por el maquinario…

No me gusta nada la palabra “prohibir”, pero declararía ilegal el salir a la calle con pantalones de campana. Sólo me inspiran un odio que soy incapaz de explicar. Nada más.

 

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